Journey, el arte hecho videojuego

Journey, el gran viaje.

Journey, el gran viaje.

Disco del año, libro del año, película del año. Los humanos tenemos la tonta y megalomaníaca tendencia de ir por la vida clasificando, de catalogar como si de eso dependiera nuestra trascendencia en este mundo, sistema solar, galaxia y universo.

De vez en cuando ocurre algo que nos hace cuestionar. Me pasó cuando ví un breve documental en el Domo Digital del Papalote Museo del Niño. Me sentí estafado. Pagar 100 pesos por ver algo que te hace sentir la cosa más insignificante e ínfima. Si dimensionamos correctamente al ser humano en tiempo y espacio, en realidad no somos más que una hormiga o un átomo.

En ese momento recordé un videojuego: Journey.

Por lo regular en un videojuego tienes una misión que cumplir. Ya sea evitar una guerra mundial, el regreso de un ancestral enemigo o impedir una invasión, en Journey no hay nada de eso. Sólo debes caminar hacia la montaña.

No hay necesidad de disparar y recargar, ni siquiera hay armas o ítems que debas equipar. No existen los enemigos a los que puedas matar, ni sádicos jefes de nivel a los que debas derrotar. No hay damiselas en peligro, ni personajes a los cuales defender.

Journey es, como su nombre lo indica, un viaje. Así de sencillo y complicado a la vez.

¿Qué tiene Journey?

En Journey eres pequeño ser enfundado en una capa roja que camina, corre y salta en la vastedad. Recorres un mundo enorme y sin fin cuyos gráficos son tan detallados que si observas bien, y tienes una buena pantalla, puedes ver cada grano de arena en el desierto, cada parte de un todo. Y tú, pequeño ante todo.

Si existe un videojuego que puede desencadenar emociones, ese es Journey. Durante la travesía experimentarás soledad y esperanza. Aunque el juego es técnicamente fácil, y no existen distintos modos de dificultad, también te sentirás frustrado y, por lo mismo, te llenarás de emoción cuando logres algo que parecía imposible. ¿Algún juego más similar a la vida? No lo creo.

El universo es grande y nosotros somos ínfimos. Journey es un recordatorio de nuestra pequeñez, pero también un reflejo de la fortaleza humana. Journey es el viaje de todos.

Mención aparte merece la música. El score, compuesto por Austin Wintory, te sumerge de lleno al mundo de Journey y te conecta con cada uno de los paisajes frente a tus ojos. Quizá por eso el soundtrack de Journey fue nominado en los Grammy 2013 en la categoría de Mejor Composición Original para Medios Visuales y es el primer videojuego en ser propuesto para este primero

Desarrollado por Thatgamecompany, y dirigido por Jenova Chen, Journey compite con otras franquicias por el título de Juego del Año, como Call of Duty y Halo,  aunque carece de los elementos tradicionales en lo videojuegos. Sin embargo su fortaleza radica en su sencillez y en la capacidad de generar emociones, en la habilidad de los diseñadores de crear un extenso mundo gráfico a detalle, en la música y romper paradigmas pero, principalmente, en hacer a las personas replantearse su papel en el universo y dejar atrás lo convencional.

Si todo lo anterior no entra en la definición de arte, ¿entonces qué?

El único aspecto negativo de Journey, es que sólo está disponible para PlayStation, pero a estas alturas ese es un detalle sin importancia.

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